El Vino en distintos sabores y formatos ¿Se atreve?

Pero estos comportamientos, y en formatos “menos ortodoxos” a la tradicional botella, son habituales en los jóvenes estadounidenses bebedores de vino.

Así se desprende de la encuesta dada a conocer recientemente por la bodega GALLO, que ha entrevistado a 1001 bebedores habituales de vino.

De dicha encuesta se desprende que los americanos disfrutan del vino con mayor frecuencia que antes y en distintos momentos, no solo en la mesa, sino además en otras muchas circunstancias de ocio y entretenimiento y les encanta experimentar con sabores y formatos.

Entre los bebedores jóvenes de menos de 40 cualquiera es ya un crítico de vinos. Interactuando con las redes sociales, comparten sus nuevos descubrimientos y participan en conversaciones en torno al vino. Se convierten en auténticos prescriptores de su entorno utilizando Internet para ampliar sus conocimientos.

En este segmento de edad causan furor los vinos dulces, como el Moscato, y los espumosos. Estos últimos han experimentado un crecimiento de ventas del 3% en el 2014. Son ya el 5% del mercado con 16 millones de cajas y con un importante aumento de los espumosos importados. Quizás se deba a que manifiestan no asociar su consumo a las celebraciones sino que ven ocasión de tomarlos en cualquier momento.

Dos tercios de los bebedores habituales de vino admiten que compran el vino en base a su etiqueta, si bien el 76% de ellos mencionan el sabor como el factor fundamental para volver a comprar.

Las variedades más populares son: merlot, cabernet sauvignon, chardonnay, pinot noir y pinot grigio.

Se impone la comodidad del envase: formatos como el tetra pack, la botella de 18,7 cl (la de avión), el tapón de rosca… y el box wine: el 58% de los consumidores habituales admiten haberlo comprado alguna vez.

Las ventas de vino en Estados Unidos crecieron un 0,3 % alcanzando los 322 millones de cajas de 9 l.